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Tips de IA

Me compré un Plaud y acabé construyendo mi segundo cerebro

Plaud graba y transcribe todo lo que hablo, pero sus modelos se quedan cortos. Así que monté Second Brain en local: un grafo de mi vida con recuerdos, dreaming automático y acciones propuestas.

Hace unas semanas me compré un Plaud, una de esas grabadoras pequeñas que transcriben y resumen todo lo que hablas. Y tengo que decirlo: la utilidad que le estoy sacando es increíble. Reuniones, clases, ideas que se me ocurren andando… todo queda guardado y transcrito sin hacer nada.

Pero enseguida me topé con un límite. Plaud tiene generación con IA, sí, pero no usa los modelos más potentes. Los resúmenes están bien para salir del paso, pero no conectan una conversación con otra ni entienden el contexto de tu vida. Tienes cientos de notas sueltas en vez de una memoria.

Así que me puse a construir la mía.

Second Brain, en local

Second Brain es un proyecto que corre en mi ordenador. Lo he desarrollado con un agente de Claude Code trabajando en segundo plano, y su objetivo es uno: optimizar cómo obtengo y aprovecho mis notas.

Panel principal de Second Brain, la memoria externa que alimento con las grabaciones de Plaud
El panel de Second Brain («Memoria externa»), aquí en una instancia vacía para no enseñar datos personales.

Funciona así:

  1. Recoge las notas. Se trae las transcripciones de Plaud automáticamente.
  2. Las entiende. Un modelo potente lee cada grabación y extrae personas, proyectos, temas, herramientas, objetivos y las relaciones entre ellos.
  3. Construye un grafo de mi vida. Todas esas entidades se conectan en un grafo: quién aparece con quién, qué proyecto toca qué tema, qué ideas vuelven una y otra vez.
  4. Genera recuerdos. Puedo preguntarle en lenguaje natural («¿qué hablé con X sobre el proyecto Y?») y me responde con las fuentes y el momento exacto de la grabación.
  5. Sueña. Tiene dreaming automático: sin que yo haga nada, repasa lo que ha ido guardando y saca recuerdos y conexiones nuevas.
  6. Me propone acciones. Intenta convertir lo que digo en pasos concretos: seguimientos, tareas pendientes, preguntas para repasar lo que aprendo en clase.

Lo que más me importa: que no invente

Un segundo cerebro que se inventa cosas es peor que no tener ninguno. Por eso cada entidad, relación o acción que extrae lleva una cita literal de la transcripción, y el sistema comprueba que esa frase existe de verdad. Desde cualquier dato puedo volver a la grabación original.

Y las acciones son solo propuestas. Nada se ejecuta solo: yo decido qué acepto, qué completo y qué descarto.

Que una cita exista no demuestra que la interpretación sea correcta. Por eso el panel siempre te deja volver a la fuente.

Privado por diseño

Todo vive en mi máquina: transcripciones, base de datos y grafo. Nada se sube a ningún repositorio. Además, las grabaciones que marco como sensibles quedan fuera de las búsquedas generales y del grafo.

Encima tiene un servidor MCP propio, así que puedo consultar mi memoria desde otros agentes, y exporta todo a Markdown compatible con Obsidian.

La lección

El hardware de captura ya está resuelto: un dispositivo pequeño graba todo y lo transcribe bien. Lo que marca la diferencia es lo que haces con esos datos después. Con un agente bueno y una tarde de trabajo puedes convertir un montón de notas sueltas en algo que se parece mucho a una memoria externa.

Si tienes un Plaud (o cualquier grabadora con transcripción) y quieres montar algo parecido para ti o para tu equipo, escríbeme.